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Tecleó una nota rápida y la envió por correo electrónico. Sabía que al cabo de dos segundos su mensaje sería recibido y retransmitido, al momento no importaba, tenía otros lugares donde estar.
Se paró del incómodo asiento, plano de tanto uso y se dirigió al mezón central. Mientras caminaba acomodó la mochila a su cansada espalda.
La mujer del mezón, rumiando un chicle le informó que debía pagar $200. Mira que doscientos pesos por 5 minutos, si lo podía haber dejado gratis... Omitió los comentarios y palpó el bolsillo derecho en busca de las dos ansiadas monedas. Se las tendió, dio media vuelta y se fué.
Llovía. Miró hacia arriba para recibir el agua en su cara. Puaj, sabe mal. Bajó la cabeza y se encaminó al paradero más cercano. Se subió a la primera micro que encontró.
La receptora del mail mientras tanto, cabilando sus opciones decidió por hacer caso del mensajel. No es, despues de todo, como si quisiera hacer algo más... no?
Pero cuando ella salió a la calle, no fue lluvia lo q golpeó su cara, si no un fuerte viento, que la siguió durante todo el recorrido.
¿Por qué? no sé... ¿Debería?... Es siempre el mismo dilema, y aún así... con tanto daño que nos causamos siempre... Y el viento cada vez más fuerte ¿por qué?... Mientras el maizillo que pizaba se elevaba a ratos en un intento por volar, pasó sin preocuparse por una plaza de juegos y siguió caminando ligero.
Descendió a la décimosexta parada del bus que lo llevaba. Cuando bajó la vio caminar apresurada adentrándose en las espezuras de lo que ahora era un parque. No quizo correr, supo que la alcanzaría igual.
Pacientemente caminó tras ella por lo que fueron quizás dos horas, no supo cuando la plazita, que pasó a ser parque, pasó a ser un bosque. No lo notó, ni tampoco lo notó su perseguida.
Cuando el bosque dejó de tener sus árboles tan juntos, para dejar entrever a lo lejos arena, ella disminuyó el paso, sin parar aún de caminar. Llovía y corría viento por igual. Él mantuvo su paso.
Ahora los árboles, cada vez más escasos dejaron de aparecer. Cuando ella se detuvo, y notó q estaba en medio de la nada, se quedó parada ahí, mirando la nada, con miles de pensamientos arbitrarios dando vueltas en su cabeza. Luego nada, su mente en blanco.
Apreció que su presa caminaba tranquila y luego se detenía en seco. Entonces corrió hacia ella. La miró... Y las palabras sobraron. Le tocó el hombro, con cuidado, casi como si temiese hacerle daño.
Ahí donde no había nada, el viento y la lluvia abundaban.
Y sintió la descarga...
Sus mentes quedaron en blanco y no supieron más del bosque que una vez fue una plaza y luego un desierto, ni de micros ni de pasos acelerados.
Y ella se deshizo... él la aferraba, instintivamente impidiendo que se separasen... se hizo viento... y él la lloro hasta que se transformó en una lluvia de lágrimas.
El viento aumentó de un modo increible, haciendo que la arena en torno se alzase. y corrió cada vez más rápido, haciendo que las gotas de lluvia que aún bajaban de la extensión de lo que alguna vez fue un joven, danzaran a un ritmo un poco extraño...
Danzas concéntricas... y el mensaje, supo entonces, fue retransmitido... porque luego las rocas también empezaron a saltar y el mar a revolverse... y el fuego despertó de su letargo para acompañarles...
Ella y él los que siempre se amaron avanzaron haciendo el camino inverso... y destruyeron todo lo que encontraron en el trayecto, porque estaban juntos y nada importaba.
Lo que fue mar, lo que fue fuego... se desplazó como la luz hacia la pasiva roca... para que en el presuroso encuentro desaparecieran ambos en una neblina demasiado densa como para respirar.
El rayo busó incesante a la roca y también, con inusitados brillos se amaron hasta la muerte. El miedo de la roca, por su inminente destrucción, ahogado por su temple y pasividad. Cuando ambos se juntasen no podrian existir tampoco.
Y asi en su danza un poco translúcida el viento y la lluvia dejaron de ser tales y fueron ella y él, despedidos en direcciones opuestas hasta que hubieran aterrizado y recuperados sus cuerpos.
Y pudieron encontrar sus miradas aunque estaban a muchísimos metros de distancia. Porque a pesar de todo se amaban. Porque a pesar de todo dolían. Dio cada uno media vuelta.
Cada uno que murió, se irguió y dio media vuelta.
Y volvieron a la rutina de ignorarse, hasta que alguien nuevamente los despertara del letargo enjaulado en mentes humanas.
El cobertizo impedía que se mojase con el torrencial que azotaba la calle a esas horas de la noche. Aunque llevaba paraguas, el viento furioso arrastraba todo a sus paso, mientras hacía que la lluvia en su verticalidad tomase diagonales inesperadas, por tanto, el paraguas no le servía para mucho.
El vaho que prosiguió a su suspiro se hizo visible entre las sombras y mientras tanto, la luz plasmando su silueta contra la pared en que esperaba, reflejó en su exhalación el frío que sentía.
Esperaría hasta que se congelase, y aún así seguiría esperando. Lo sabía, en sus entrañas yacía la seguridad de sus pensamientos y de su terquedad.
El pasar de las horas no aminoró la tormenta ni la intensificó, seguía cayendo constante mientras masas de aire frío le hacían danzar a diferentes ritmos. Pero el agua seguía cayendo con la misma energía.
Se durmió. La palidez de su piel asemejando ya la palidez de una nube en un día de primavera, iba tomando matices púrpuras. Se notaba en sus labios, donde el rojo iba dando paso al morado delineando delicadamente sus boca, extendiéndose luego en cada curvatura de su rostro.
Parecía una estatua. La luz del amanecer iluminó de a poco sus adormecidas extremidades, mientras el anaranjado tono del sol luchaba contra el inamovible halo azul de su tez.
Cuando él la encontró, bella incluso en su letal estado, no sintió culpa ni pena, sólo recogió del suelo el bulto que era ahora y salió del cobertizo buscando una puerta de entrada a la casa. Al encontrarla, empujó levemente para abrir y entrar, se dirigió con pasos seguros a la habitación de ella con el sigilo propio de una serpiente y la recostó en su cama.
La miró. Sacó de su bolsillo izquierdo una esfera pequeña con un extraño grabado y atada a una cadena y la puso al rededor de su cuello. Sería un recuerdo de él para ella. Su despedida.
Esperó a que recobrara la respiración, y se marchó.
Nubes que no puedes detener, el viento va muy rápido. Te paras a recoger una hoja que te llama la atención: 4 puntas en un degradé de color. Y es reflejado ahí más que verde amarillo rojo y café, el ocaso de tu vida. Se te fue la oportunidad en un instante. Intentas alcanzar el viento que lleva la nube de tus sueños, intentas igualarle y crees estar ganándole, pero tu camino se acaba, y el viento tiene todo el cielo por delante.
Viene un alto, aquí está el barranco, ¿y qué decides hacer? ¿saltar persiguiendo en un vano intento lo que se te va? ¿o dar la vuelta y dejar de soñar?
Los sueños son irrenunciables, sólo saltas en la espera de que ocurra un milagro. Ves la tierra acercártele con una aceleración de nueve punto ocho metros por segundo al cuadrado, pero ¿qué te importa la gravedad cuando es tu más grande sueño quién se escapa? y entonces las lágrimas tiran de ti, como queriendo amarrarte al viento, y piensas que quizás así sea y que quizás no estés cayendo del todo, y la negación en tu cabeza se contrapone con la otra voz, esa que se hace cada vez más fuerte, esa que te dice que quizás debiste haber dado la vuelta. Y cierras los ojos intentando no ver tu final, ese que te espera en esas rocas negras, y la luz disminuyendo mientras intuyes que en este mundo no hay nada más.
Sometimes you'll find out, not all stars shine, some are black as coal, and their light can't touch you even if you'd like.
They're magnificent, but they are just that...
a Dream in somebody else's eyes.
--- <3 ---
Feel the dark through me, a sunset of tears, undrawed sketches keeping themselves safe, out of time, out of space
--- <3 ---
Keep your eyes shout, real tight, real tight,, until it desappears, once you've open 'em it's still here, ...it isn't a dream.
--- <3 ---
Clouds made of something else than air, keep getting into my eyes, and I as come closer, it is more difficult to see. The outlines are blurry, the rain hiding your face, only things you don't wanna face, and closer and closer, you realise, they are noy clouds, it's only your mind.
--- <3 ---
And as the sleepyness comes to me, and slightly my lids gain force over me, all I want to see at last is a glimpse of your eyes.
--- <3 ---
Carmin isn't only in my hands, it is in the floor, dripping fast. Drop after drop, until the cup fills, til the roses are over, til you wake from this dream.
--- <3 ---
Trees as I walk, faster, trying not to run, but even if I didin't want to escape, them becoming a green stain at my sides, as the bullet stops the moving and the static fills my eyes... I'm not dying, I'm only putting and end to my life.
--- <3 ---
It's like blue, but all I see is green, when my lids slightly open, and the eyelashes don't let me see the whole scene... I'd like to know how is the weather...
I wake up completely when I breath through the window, even if it's shape, like a moon, difficults me from getting my head off of the room... I stand up as I take notice of everything around me... taking a few steps I realise the mirror is suddenly replaced by a courtain..., a veil...
there's nothing to see.
And my dreams, as my hairs stops sleeping, and are lightly revealed by the light, stand up, leaving a mess in my head.
Is it air what I breath?, I could swear it were bubbles, or clouds, or raindrops... I could swear it was a different story..
Am I hanging from the moon?, is it just my room? I couldn't tell, isn't it about the same???
I fly, I fly, useless wings decorating birds, wingless dreams appearing everywhere,, brown colored iris desappearing in the dark.
May it just be my soul, ....,,,, look at all those points .... .. . . . .. .. . . . is it a dream?
Estupefacto, veía el extraño fenómeno llevarse a cabo sin que nadie lo notase más que él.
Sentado en su pupitre, anonadado, el niño boquiabierto miraba a la compañera del puesto inmediatamente adelante a él, su largo pelo, negro y liso, cubría el respaldo de la silla, abriéndose en abanico ante el mundo.
Cerca de la nuca, con espasmódicos movimientos, algo cobraba vida.
El niño se aferraba más a su pupitre mientras más violento se volvía el estremecimiento, las uñas, cada vez más adentro en la madera, y desde el pelo de la niña...
Mariposas volaron por la sala, el niño salió corriendo mientras los matices azulinos quebraban el blanco esquemático del salón. Ella sólo volvió la cabeza y sonrió. Le sonrió mientras corría despavorido, mientras con una certeza infalible, supo que se volvería en la eterna cara de sus pesadillas.
La profesora lo llamó, pero ni sus gritos evitaron que sus pequeñas piernas corriesen, escapando, de ese futuro incierto.
El resto de la clase, alucinado por el colorido de las mariposas, quedó mirando el techo y las ventanas, mientras los brillantes seres alados, volaban a la libertad.
O así lo parecía. El niño intentó seguir corriendo, escapar, pero las mariposas, cada vez más frenéticas en sus aleteos, le hallaron, lo rodearon y se introdujeron en sus ojos, pestaña por ala, lágrima por antena introducida en unas pupilas tan dilatadas que el grisáceo de su iris desaparecía.
El niño se sentó, cabeza entre las manos, manos apoyadas en las rodillas. Trató de llorar para liberarse de los seres alados que le nublaban la vista, pero no pudo...
Nunca pudo.
Los años pasaron. El recuerdo se bloqueó. El extraño mirar de él fue tomado por problemas de visión.
Nunca se hablaron, aunque las miradas se buscasen, él se rehusó a enfrentar el negro igualado al reflejo de sus aún mas negros cabellos.
Detrás de raídas cortinas, y de las ampolletas quemadas esperaré paciente a que me encuentres.
No sé si puedas verme, sé que el reflejo de la luz difumina mis contornos, y más visible que tus dedos frente a tus ojos en una habitación oscura, no soy.
Hay hojas secas que caen desde el cielo, y no hay nada más preciso en este momento que esas fugaces sonrisas bajo la luna.
Esperaré paciente.
Incluso si el telón baja y sea el fin de este acto. Seguiré destellos de una insignificante luz, gateando por un túnel demasiado bajo para mi cabeza. Saldré y seré la luz.
Como el brebaje caliente danzando al son de una cuchara, doy vueltas hasta marearme. Café bajo la lluvia, paraguas olvidados en el tiempo.
Un tejado húmedo y el cielo gris, sentada en la ventana de un segundo piso mirando las hojas caer... las hojas caer, las gotas caer, las motas de polvo con rastros de mi piel.
Titilando como la llama de una vela, negándome a morir por falta de mecha, o por el soplo de un viento rencoroso... azul entre amarillo.
Tulipanes que se desmayan por falta de sol. Y una que en la oscuridad, erguida, se mece al son del tiempo.
Mientras mi piel se crispe con el frio, mientras mis suspiros susurren tu nombre... Mientras mis ojos te vean reflejados en mi corazón...
Paciente, pero jamás te dejaré ir.
Y así es como te das cuenta, que bajo los susurros y las promesas de eternidad, el mundo es un vacío.
Porque soy un corazón que ya no existe, derramada mi sangre en una alfombra de tierra.
Quizás...
De qué sirve confiar?
de qué sirve cuando esa confianza es usada para herirte?
abrir tu corazón en vano.
Entregar tu corazón sólo para que lo retuerzan aun más.
como si lo que hay ya no fuese suficiente.
soy un vacío.
Y así le quedan las cosas claras a una.
y se pregunta, porqué le mienten?
porqué?